Blog de Paredes Seguridad

Calzados Paredes es una de las grandes firmas españolas de calzado desde hace más de 55 años.

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Un día en los pies de un trabajador de almacén: todo lo que soporta su calzado de seguridad

HAMILTON PAREDES SEGURIDAD

Una jornada en un almacén puede parecer rutinaria desde fuera, pero basta con seguir los pasos de uno de sus trabajadores para darse cuenta de todo lo que ocurre a ras de suelo. Caminar de un extremo a otro, permanecer de pie, preparar pedidos, mover mercancía, realizar giros constantes o manipular cargas forman parte del día a día de un trabajador de almacén. 

Y durante todas esas horas hay un elemento que acompaña cada movimiento: el calzado de seguridad.

8:00 h. Empieza el turno

La jornada acaba de comenzar y por delante quedan varias horas de actividad. En muchos puestos de almacén, estar sentado es algo puntual: buena parte del trabajo se desarrolla caminando o permaneciendo de pie sobre superficies duras.

Por eso, además de la protección necesaria para los riesgos del puesto, el confort cobra especial importancia. Un calzado demasiado pesado o con una amortiguación insuficiente puede resultar incómodo a medida que avanzan las horas.

La ligereza, la estabilidad y una buena absorción de impactos ayudan a que el calzado acompañe los movimientos naturales del trabajador durante toda la jornada.

10:30 h. Los pasos empiezan a acumularse

Preparar un pedido, desplazarse hasta otra zona, volver a por material, transportar una caja, comprobar mercancía… Son recorridos que individualmente pueden parecer pequeños, pero que se repiten constantemente.

Cada paso implica una nueva flexión del calzado y un nuevo contacto de la suela contra el pavimento.

En este contexto, la suela tiene un papel fundamental. Debe proporcionar estabilidad y un agarre adecuado sobre las superficies habituales del entorno de trabajo, pero también ofrecer la flexibilidad suficiente para facilitar los desplazamientos continuos.

Aquí es donde características como la amortiguación dejan de ser simplemente una cuestión de comodidad y empiezan a marcar la diferencia en el uso diario.

12:00 h. Frenar, girar, agacharse, volver a caminar

En un almacén no todo consiste en avanzar en línea recta.

Los cambios de dirección son constantes. También hay que agacharse, alcanzar productos situados a diferentes alturas, empujar elementos, realizar pequeñas maniobras o cambiar rápidamente de posición.

El calzado debe acompañar todos estos movimientos sin convertirse en un obstáculo. Un buen ajuste ayuda a mantener el pie estable dentro del zapato, mientras que la flexibilidad facilita movimientos que se repiten decenas de veces durante el turno.

También es importante elegir correctamente la talla. Un calzado demasiado holgado puede provocar desplazamientos innecesarios del pie en su interior, mientras que uno excesivamente ajustado puede resultar incómodo conforme pasan las horas.

14:00 h. El entorno también cuenta

El pavimento de un almacén suele parecer sencillo, pero las condiciones pueden variar considerablemente entre unas instalaciones y otras.

Puede haber zonas especialmente lisas, áreas de carga y descarga, cambios de superficie o presencia ocasional de humedad. Por ello, el agarre de la suela es otro de los aspectos que conviene valorar al seleccionar el calzado.

Pero la protección no termina ahí.

En aquellos puestos donde existe riesgo de caída de mercancías u objetos sobre el pie, será necesario contar con el nivel de protección adecuado. Del mismo modo, si existe riesgo de pisar elementos que puedan perforar la suela, deberá utilizarse un calzado que incorpore la protección correspondiente.

No todos los trabajadores de almacén están expuestos exactamente a los mismos riesgos, por lo que el calzado debe elegirse siempre teniendo en cuenta la evaluación del puesto concreto.

16:00 h. Después de horas de actividad, el confort importa todavía más

A estas alturas del turno, el calzado lleva horas flexionándose, absorbiendo impactos y acompañando cada desplazamiento.

También se ha generado calor y humedad en su interior. Por eso, la transpirabilidad de los materiales y la capacidad del forro para gestionar la humedad son características especialmente interesantes cuando el calzado va a utilizarse durante jornadas prolongadas.

En Paredes Seguridad desarrollamos tecnologías como HighDry, un tejido con gran capacidad de absorción y secado rápido diseñado para favorecer la gestión de la humedad en el interior del calzado.

A esto se suma la importancia de una buena amortiguación. Tecnologías como DualComfort, basada en la combinación de diferentes densidades en la suela, buscan aportar un equilibrio entre amortiguación, estabilidad y resistencia durante el uso.

17:00 h. Fin del turno: miles de movimientos después

Cuando termina la jornada, el calzado ha hecho mucho más que proteger los pies.

Ha acompañado cada desplazamiento, cada giro, cada frenada y cada cambio de postura. Ha permanecido durante horas en contacto con superficies duras y ha tenido que responder a los riesgos propios del entorno de trabajo.

Por eso, elegir un calzado de seguridad para almacén y logística no debería depender únicamente de su apariencia o de una característica aislada.

Protección, ligereza, amortiguación, estabilidad, agarre, flexibilidad y gestión de la humedad forman parte de una misma ecuación: encontrar un calzado adaptado tanto a los riesgos del puesto como a la realidad de una jornada en constante movimiento.

Porque en un almacén quizá no contamos cada paso que damos, pero nuestro calzado sí tiene que estar preparado para todos ellos.

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